Con el tiempo comprendí algo.
Que la fotografía nunca había sido mi verdadero trabajo.
Durante años pensé que fotografiaba…
personas,
animales,
familias,
paisajes.
Pero, con el tiempo…
descubrí que siempre estaba buscando lo mismo.
Ese instante en el que alguien deja de tener prisa.
Y vuelve a mirar.
La sutileza de todas las cosas.
Así nació
Mirada Salvaje.
Mirando el mundo laboral desde otro lugar.
Como una invitación.
A caminar más despacio.
A observar antes de intervenir.
A volver a encontrar belleza en aquello que nunca dejó de estar ahí.